PETROLEROS SIN DINERO

PETROLEROS SIN DINERO

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Todos tenemos anécdotas de infancia, hoy les quiero compartir una de las mías.

Cuando era niña, vi un documental educativo acerca del petróleo, donde dos cosas llamaron mi atención: una era que los dueños del petróleo era gente millonaria y segundo que ese líquido negro tan valioso estaba debajo de la tierra, entonces en mi pequeña mente ilusa concluí que debía cavar mi propio pozo de petróleo, porque así podría comprar barbies y mucho helado.

Con mucha emoción inicié mi pozo con una cucharita, pero al ver que el trabajo avanzaba poco, sin permiso agarré la cuchara de cocinar de mi mamá, aunque con la cuchara grande logré sacar más tierra, me di cuenta que no era tan fácil como creía y rápidamente perdí el interés porque yo quería que fuera rápido y sin esfuerzo, pero fue todo lo contrario, la estocada final de mi linda fantasía fue un adulto que burlándose me dijo que tendría que cavar muchísimo más profundo y que me tardaría mucho tiempo.

Mi inocente anhelo de niña no está lejos de la realidad de muchos adultos que aunque trabajan por su sustento diario viven buscando atajos para encontrar encontrar la forma rápida y fácil de producir dinero en abundancia, sin saber que caen más rápido en pobreza. Así lo describe el Proverbio 13:11:

«La riqueza lograda de la noche a la mañana pronto desaparece; pero la que es fruto del arduo trabajo, aumenta con el tiempo.»

Proverbio 13:11 NTV

La palabra de Dios es tan sabia que nos muestra como el poner la esperanza en negocios engañosos, préstamos rápidos, tarjetas de crédito, juegos de azar y el dinero mal habido, solo es trampa para la avaricia del corazón.

Es precisamente ese afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas, lo que se vuelve para muchos un abismo profundo del cual es difícil salir.

Aquella historieta de infancia, me hizo entender que para alcanzar algo valioso se requiere arduo trabajo y yo no estaba dispuesta porque es mas fácil desistir, ya que por naturaleza deseamos todo fácil y rápido, pero la consecuencia del pecado es que perdimos nuestra riqueza en el edén y con esfuerzo debemos ganar el sustento.

Dios espera que entendamos que la verdadera prosperidad requiere paciencia y esfuerzo, porque es a través del tiempo que el trabaja en nuestro corazón cualidades como la generosidad, contentamiento y dependencia de Él.
Después de muchos años no logré ser petrolera, pero si he visto la bendición de Dios en mis proyectos cada vez que me entrego con esfuerzo sincero, los pequeños ahorros y buena mayordomía dan su fruto a su tiempo.

Si has caído en la trampa de un corazón avaricioso, has una oración genuina de arrepentimiento y toma la ruta que la palabra de Dios nos manda.

-Por JonCley Mtrs-