LA ORACIÓN

LA ORACIÓN

Escucha este Pan Diario aquí:

«No se afanen por nada; más bien oren por todo. Presenten ante Dios sus necesidades y después no dejen de darle gracias por sus respuestas.» 

 Filipenses 4:6 BAD

Este versículo cambió mi vida totalmente. Hablar con Dios sobre cualquier situación que estemos viviendo nos llevará a conocer su voluntad, y entendiendo cuál es su voluntad, entonces yo ya sabré qué hacer y solo tengo que obedecer.

No hay nada demasiado difícil que Dios no pueda resolver, no hay nada demasiado sencillo que no se necesite orar primero.

Pero es precisamente aquí donde fallamos los cristianos, decimos que creemos y confiamos en Dios, pero en el momento de la prueba comenzamos a desesperarnos y buscamos mil maneras de resolver, pero no oramos y si lo hacemos es con angustia y desesperación, no con la serenidad que dan la fe y la confianza en Dios.
Nos dice la biblia:

«Sin fe uno no puede agradar a Dios. El que quiera acercarse a Dios debe creer que existe y que premia a los que sinceramente lo buscan.»

Hebreos 11:6 BAD

La iglesia debe tener una vida de oración, o sea, que orar debe ser algo normal y cotidiano, que sin importar cuál sea la situación yo vaya a hablar con Dios y espere en Él la respuesta, lo que debo hacer.

Cuando una persona anda con incertidumbre, angustia , desesperación, ganas de abandonar el llamado de seguir a Cristo, es porque la vida de oración es poca o nula, demostramos que no confiamos tanto en Dios como decimos.

Se nota cuando una persona tiene vida de oración, cómo habla, cómo se conduce en medio de las dificultades. Orar nos da la paz que viene de Dios.
Dice la biblia:

«Haciendo esto sabrán ustedes lo que es la paz de Dios, la cual es tan extraordinariamente maravillosa que la mente humana no podrá jamás entenderla. Su paz mantendrá sus pensamientos y su corazón en la quietud y el reposo de la fe en Jesucristo.»

Filipenses 4:7 BAD

Oh Señor, Dios nuestro, no hay Dios como tú en los cielos ni en la tierra. Tú cumples tu pacto y muestras amor inagotable a quienes andan delante de ti de todo corazón. 
Escucha nuestra oración y nuestra súplica, oh Señor nuestro Dios. Oye el clamor y la oración que te elevamos hoy.
Te pedimos que atiendas las peticiones humildes y fervientes cuando oremos a ti, Dios nuestro. Sí, óyenos desde el cielo donde tú vives y cuando nos escuches, perdona nuestros pecados, límpianos con el poder de tu Santo Espíritu.
Cuando oremos por nuestras dificultades con las manos levantadas hacia ti, oye nuestro clamor y bendícenos según tu voluntad, porque soólo tú conoces el corazón de cada ser humano. 

Te pedimos de todo corazón, que nos llenes del poder del Espíritu Santo, que nos protejas y nos bendigas, que nos libres de todo mal a nosotros y a nuestras familias, en el nombre de Jesús, amén y amén.

-Por Carlos Barboza-