¿ESTÁS EN MEDIO DE LA TORMENTA?

¿ESTÁS EN MEDIO DE LA TORMENTA?

Escucha este Pan Diario aquí:

«Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.

Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.

Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?»

marcos 4:35-41 RVR60

De este pasaje concluyo tres cosas:

  1. Asegurarnos de que Jesús sea quien vaya en nuestra barca y nos dirija:
    Estamos acostumbrados a hacer muchos planes, pensamos que las cosas saldrán como las imaginamos, ¡pero no siempre sucede así!, así que debemos pedir a Jesús que nos acompañe en nuestro viaje de la vida, hacerlo Señor nuestro y pedirle que nos dirija en todo, aún en aquellos proyectos y decisiones que parezcan simples y que puedan parecer buenos. Debemos reconocer que no somos autosuficientes.
  2. Las tormentas forman parte del viaje:
    ¡De las tormentas nadie se escapa!, a lo largo de la vida al igual que los discípulos, nos vamos a encontrar con tormentas repentinas, las cuales nos van a querer ahogar, desanimar, degastar, quitar la fe, poner a prueba, e impedirnos llegar a dónde Dios quiere llevarnos.
    El pánico y la desesperanza querrá hacernos presa, pero es ahí donde necesitamos confesar nuestra necesidad de Jesús y depositar nuestra fe en Él, porque solo Él puede librarnos y darnos paz, Él prometió estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:20) y y también nos dijo:
    “En el mundo tendremos aflicciones; pero debemos de confiar en él, porque él ha vencido al mundo.«(Juan 16:33)
    Muchas veces en las pruebas no vamos a ver Cristo con nuestros sentimientos y emociones, parece que Jesús estuviera ausente y no se preocupará por lo que nos pasa, pero no es así, es ahí cuando debemos verlo a través de los ojos de la fe, reflejado en su palabra, solo así podremos ver el milagro cobrar vida ante nuestros ojos.
  3. Las tormentas nos enseñan, nos transforman y nos hacen crecer.
    Estos discípulos que iniciaron este viaje con Jesús, lo conocían, pero no fue sino hasta que ellos mismos pasaron la tormenta cuando pudieron conocer el poder verdadero de Dios que operaba en Cristo en sus vidas.
    Muchas veces sabemos que hemos sido llamados por el Señor, hemos ido a la iglesia y estado ahí por mucho, pero de pronto nos llega una gran tormenta, pero está no es para destruirnos, sino para transformarnos, hacernos pasar a un nuevo nivel, esto es así porque Dios nos está capacitando y aumentando nuestra fe, para lo que nuestros ojos están a punto de ver.

Si estás pasando una tormenta, sea cual sea, podemos orar: Señor Jesús, creo en ti y que tú tienes un propósito en todo lo que me sucede, tienes el control de todas las situaciones. Creo en ti y en lo que harás en mi, y sé que todas estas situaciones obran para bien en mí ¡Señor te doy gracias por todo! y te digo hágase tu voluntad en mi vida, sé que tu aumentas tu fe y paz en mi vida. ¡Amén!

-Por Marianela Arias-